La Semana Santa menciana goza de un estilo propio caracterizado por el ensamblaje de tradición y modernidad. Este ensamblaje está representado en momentos importantes de la misma, como son El Vía Crucis, El Lavatorio, El Prendimiento, El Descendimiento y La Bendición en las “cuatro esquinas”, todo ellos complementados con los “rezaores y pregoneros”. Sus versos que datan del siglo XV, narran momentos de la pasión a lo largo de las distintas estaciones de penitencia.